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Rojas en los medios/ Música |
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La Nación
30/06/07
Sección Espectáculos
Brillantes
páginas de música antigua
Recital
del grupo Armonía de Flauti , integrado
por Eugenia Montalto, Mercedes Blanco,
Sebastián Barros, Carolina Barri
y Héctor Rodríguez, con
la dirección de este último.
Programa: obras de Holborne, Taverner,
Bevin. Mundy, Johnson, Cornysh, Byrd,
Parsley, Baldwine, Morley, Dowland y anónimas.
En el Centro Cultural Rojas.
Nuestra opinión: muy bueno
Por Héctor Coda
Significativo es el mérito de
este grupo de jóvenes, creado
y orientado desde hace siete años
por Héctor Rodríguez,
inquieto investigador e intérprete
argentino de música antigua que,
como instrumentista y cantante, se propuso
abordar la música religiosa y
profana europea desde el siglo XVI en
adelante. El recital ofrecido bajo el
lema In Nomine . Música, política
y religión en la Inglaterra isabelina
, evidenció el grado de seriedad
que el conjunto posee, su ajuste, y
un rigor poco usual en las manifestaciones
del género que muestran, una
vez más, el grado de compromiso
que los jóvenes músicos
argentinos asumen cuando la motivación
es fuerte y procede de maestros con
una formación seria.
.
Los aerófonos que ejecuta el
grupo son réplicas de flautas,
oboes y fagotes del siglo XVI, provenientes
del primitivo flageolet inglés
que utilizaban tanto los músicos
profesionales como los aficionados.
La explicación previa al concierto
por parte de Rodríguez advirtió
a la audiencia, que siguió con
creciente interés el concierto,
acerca de los profundos cambios que
la Reforma anglicana, al separarse del
culto romano, introdujo principalmente
en la música religiosa de la
época, con la abolición
del ritual, el ceremonial y la polifonía
musical artística, lo cual redundó
en una orientación más
austera de las formas musicales religiosas
que se adoptaron, rasgos que afloran
tanto en los contrapuntos severos de
la música religiosa como también
en la de índole profana.
Tiempos de Isabel
Si bien durante el reinado de Isabel
I, en el siglo XVI, y a lo largo del
siguiente, gozaron de gran popularidad
los conjuntos de violas, éstos
y los de instrumentos de soplo, como
el escuchado, hicieron honor a las composiciones
de Holborne y Morley aparecidas en 1599,
abriendo nuevos rumbos a la música
de cámara con las obras In nomine
(nombre genérico de las fantasías
instrumentales basadas en un canto llano
de base, que evolucionaron por el empleo
de melodías repetibles). Así
aconteció en Browning (a tres
voces), de Bevin, de gran inventiva
en sus combinaciones polifónicas.
Pulcra definición sonora en la
flauta soprano tuvo In nomine de Taverner,
la mayor figura de la música
inglesa en la polifonía ritual
de la primera mitad del siglo XVI.
Una factura casi organística
pareció poseer In Nomini , de
Mundy, a cinco voces; y en Fa, La, Sol
(a tres voces) de Cornysh, músico
cortesano que dirigió el coro
de niños de la Capilla Real.
Aquí se advierte la aparición
de un género florido, de ritmos
vivos y rasgos con reminiscencias pastoriles,
al igual que la serie de danzas anónimas
que coronaron la primera parte del concierto:
(Ronde/Brandeberges/Galiard/Pavan )
con gráciles adornos en la línea
melódica, precisa definición
sonora, y ritmos vivaces y alegres que
arrancaron entusiastas aplausos. Esta
presentación del conjunto culminaría
con brillantes páginas de los
nombres mayores del período aludido
como los de Byrd, Morley y Dowland. |
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La Prensa
16/06/07 A
TRAVÉS DE `THE PASSIONATE PILGRIM'
Refinamientos del Rojas Dowland:
'Sleep wayward thoughts', 'Think's thou
then by the feining, Fantasia',- 'Go crystal
tears', 'If my complaints could passions
move', 'Tell me true love ; 'Dear if you
change, 'Rest awhile you cruel cares'.
''Lady if you spite me', 'La mia Barbara',
'All ye, whom Love or Fortune', 'Farewell'
e 'In darkness let me dwell musical'.
Pablo Travaglino, tenor, y Hernán
Vives, laúd. En el centro cultural
Rojas (Corrientes 2038), el jueves 14.
Por Carlos Ernesto Ure
En el contexto de la música posrenacentista,
con su pasado inmediato trovadoresco y
un desenvolvimiento futuro de amplia evolución,
el compositor británico John Dowland
(1562-1-626) se destacó como uno
de los músicos emblemáticos
de esa estética enjundiosa, nacionalista
(no lo neguemos) y al mismo tiempo refinadamente
delicada. En la segunda sesión
de una serie de recitales consagrados
a la música antigua que tienen
lugar los días jueves (el próximo
estará a cargo del Ensamble Barroco
de la Universidad Católica Argentina),
el centro Rojas, perteneciente a la Universidad
Nacional de Buenos Aires, ofreció
anteayer una velada dedicada por entero
al significativo madrigalista inglés,
que despertó decidido interés
debido a su fidelidad estilística
y a lo infrecuente del abordaje de este
repertorio en nuestro medio.
Dos especialistas en el género,
el tenor Pablo Travaglino y el laudista
Hernán Vives, tradujeron en la
ocasión durante más de
una hora diversas páginas de
Dowland y lo hicieron con persuasiva
compenetración, plasticidad en
las inflexiones y suave efusión,
todo en un arco de impecable plenitud
expresiva.
ESENCIA INTIMISTA
Con su registro semicolocado, Travaglino
lució una línea apropiada,
caracterizada por su esencia intimista
y el estiramiento simétrico-asimétrico
de notas insertadas en frases desmenuzadas
con esbelta riqueza de matices, mientras
que Vives, quien tocó con buena
afinación un laúd pequeño
(con alguna cuerda un tanto arisca),
de sonido melodioso, se manejó
con precisión y armoniosas inflexiones.
Venido de Oriente, cabe recordarlo,
según se piensa en la época
de las cruzadas, pariente de la lira
y de la guitarra, este instrumento sufrió
después progresivamente una mudanza
en su tamaño y número
de cuerdas que desvirtuaron su metal
y tonos originales, transformaciones
felizmente extrañas a la velada
que nos ocupa.
Bajo la coordinación cultural
de José Miguel Onaindia, la jornada,
denominada 'The passionate pilgrim'
('El peregrino apasionado') fue en definitiva
una suerte de culminación de
la comunicatividad sutil y el rubor
en la trasmisión de los sentimientos,
los deseos ocultos y una melancólica
dulzura enhebradas a lo largo de un
rimero de canciones y baladas isabelinas
de métrica suave. "Dime,
verdadero amor, dónde buscaré
tu ser", se pregunta John Dowland
con interrogadora inocencia en los versos
iniciales de 'Tell me, true love', pieza
extraída de su cuarto 'Booke
of Songes'. Y agrega no sin reflexivo
dolor: "¿por qué
esta era te expulsa?" |
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La Nación
9/06/07
Sección Espectáculos
Frescobaldi,
a la carta
Recital de música
para teclado y música vocal de
Girolamo Frescobaldi por Federico Ciancio
(espineta), y las cantantes Silvina
Sadoly y Ana Santorelli. Programa integrado
con diversas páginas instrumentales;
dúos y solos de canto. En el
Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA).
Nuestra opinión: muy bueno
Por Héctor Coda
El hecho de que el ciclo de música
antigua proyectado para este mes en
el Centro Ricardo Rojas haya comenzado
con un concierto de obras instrumentales
y vocales de Girolamo Frescobaldi, suscitando
el significativo interés de la
"gran minoría" que
asistió a él, dice de
apetencias musicales muy especiales.
Evidentemente, los organizadores de
la actividad cultural de la Universidad
de Buenos Aires apuntan no sólo
al loable interés por difundir
la música del barroco temprano,
como en el caso de Frescobaldi o Dowland,
sino a calificar audiencias, ya que
este ciclo abarcará la música
desde fines del siglo XVI hasta la época
de Purcell y Blow, nombres que seguirán,
junto al repertorio de la polifonía
vocal del renacimiento isabelino hasta
fines del siguiente siglo con los compositores
más eminentes de la escuela violinística
italiana.
Por supuesto, se da por descontada
la intervención de instrumentistas,
cantantes y agrupaciones corales calificados,
conocedores avezados de la técnica
y el estilo respectivos, como sucedió
en este primer concierto con música
de teclado del genio de Ferrara, el
más influyente compositor del
género que existió -junto
con Sweelinck- en la primera mitad del
siglo XVII, y como éste último
eminente organista.
Audacias
La carencia del programa de mano con
el detalle de las obras no impidió
que Federico Ciancio oficiara de maestro
de ceremonias anunciado las obras junto
a su espineta-instrumento de teclado,
de cuerda punteada- que momentos después
sería vehículo de gran
variedad de combinaciones melódicas
y armónicas innovadoras. Muchas
de ellas sumamente audaces para el tiempo
de Frescobaldi, con sus "durezas"
enarmónicas, y con la fresca
inventiva y la espontaneidad de su trazo
que amalgamaría el ímpetu
de su imaginación creadora -lindante
con la improvisación- en tocatas
y fantasías, gallardas y pasacalles
en las que Ciancio dio cuenta del estilo
agitado y aún rapsódico
del músico ferrarés, con
pasajes exornados y modulaciones en
las que su virtuosismo se amalgamó
con la más pura musicalidad.
.
La poética apasionada de Frescobaldi
a la par que su patetismo afloraron
en las voces de Silvina Sadoly y Ana
Santorelli con perfecto ensamble conjunto
y afinación, que dieron vuelo
a los dúos en los que los romances
tiernos y conmovedores cobraron expresión
intimista y acentos apasionados. Una
dulce melancolía y fácil
acceso al sector agudo de su registro
caracterizó la línea vocal
de Santorelli, de buen caudal e intensidad
en la expresión, como se advirtió
en las notas sostenidas y bien afiatadas
de "Ah!, mi canto amoroso".
A su vez, la soprano Silvina Sadoli,
de notable ductilidad vocal para traducir
un estilo complejo y no pocas veces
adornado con delicadas y exquisitas
coloraturas. Hubo acentos dramáticos
en su canción sobre "Los
desprecios del amor", cuitas que
supo transmitir con exquisita vibración
y calidad emocional. Asimismo, resultó
muy bien traducido el carácter
pastoral de "Ay!, ven a mí",
que cantaron a dúo sin omitir
su índole encendidamente amatoria
con acentos de inconfundible sensualidad.
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La Nación
16/04/07
Sección Espectáculos
Cruzando
el charco musical
Mañana comienza un ciclo dedicado
a artistas uruguayos
Por Sebastián Espósito
Ese río sin orillas al que alguna
vez hizo referencia Juan José Saer
es el mismo por el que nuevamente navegarán
los sonidos de ambos extremos. Mañana,
pasado mañana y el martes y el
miércoles de la próxima
semana, el Centro Cultural Ricardo Rojas
será sede del ciclo Across The
Charco, una herramienta que traerá
cuatro propuestas uruguayas a este lado
del Río de la Plata y, en mayo,
llevará música porteña
a Montevideo. El periodista Humphrey Inzillo
abrirá cada una de las jornadas
con una introducción al músico
que protagonizará la velada.
Miembro fundamental de la música
popular uruguaya de los últimos
cuarenta años, Urbano Moraes será
el encargado de inaugurar el ciclo. Mañana,
desde las 20.30, se presentará
en la Sala Batato Barea del Rojas junto
a Osvaldo Fattoruso en batería.
El bajista y cantante, uno de los socios
compositivos del recordado Eduardo Mateo,
estuvo en una formación clave,
El Kinto (precisamente con Mateo, más
Rubén Rada, Walter Cambón,
Luis Sosa y Chichito Cabral), grupo pionero
en la segunda mitad de los años
60 del candombe beat. En las últimas
décadas colaboró con varios
músicos tanto de este lado del
Atlántico como en España,
donde estuvo radicado en los años
70 y 80, y también se dedicó
a grabar discos en solitario. Canciones
de álbumes como Vamos a mirarnos
más de frente y He nacido frente
al mar integrarán el repertorio
que mostrará en el Rojas. Junto
con él y Fattorusso estarán
el tecladista Javier Lozano y los guitarristas
Palito Elizalde y Juan Pablo Chapital.
Pasado mañana, en la segunda fecha
del ciclo, actuará Diego Presa,
cantante, guitarrista y miembro del colectivo
multicultural Buceo Invisible, expresión
del barrio montevideano de Buceo. Al frente
de un quinteto de bajo, guitarra, programación
y textos presentará su primer disco,
Música para niños tristes
.
El martes 24, las canciones del Príncipe
serán el motivo central del tercer
concierto. Entre el desconocimiento de
su obra y el culto a ella, el Príncipe
fue un autor uruguayo que dejó
como legado un puñado de canciones,
algunas de ellas incluso inéditas.
Su hija, Eliu Pena, será la encargada
de mostrarlas, junto a los Despachantes
de Aduana, banda integrada por Bruno Masci
(guitarra), Nacho Mateu (bajo) y Andrés
Bolognini (batería).
En tanto, el miércoles 25, Nicolás
Ibarburu cerrará el tramo porteño
del ciclo. Virtuoso guitarrista y compositor,
integró la banda de Jaime Roos,
coprodujo el disco de Martín Buscaglia,
El evangelio según mi jardinero,
y ya está listo para editar su
primer álbum solista, parte del
cual presentará aquí, con
su hermano Martín en batería,
el ex bajista de No Te Va Gustar, Mateo
Moreno; Marcel Curuchet en teclados y
Juan Pablo Di Leone en flauta.
La reciprocidad de Across The Charco llevará
ocho propuestas porteñas a Montevideo
los jueves de mayo. Se trata de Coiffeur
y Ezequiel Borra (el 3); Juan Ravioli
y Flopa (el 10), Marcelo Ezquiaga y Pablo
Dacal (el 17) y Florencia Ruiz y Gabo
(el 24). |
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