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:: Clarín
30/06/07
Revista Ñ
Sección Galería
Todas
las estrellas en la matiné de
María Moreno
Al final María Moreno, la estrella
más estrella de la noche estaba
feliz porque a la presentación
de su libro "Banco a la sombra"
había ido "todo el mundo".
Tomen aire: a simple vista se habían
apersonado en el Centro Cultural
Ricardo Rojas Ricardo Piglia,
Josefina Ludmer, Gastón Duprat,
Vivi Tellas, Arturo Carreras, Noé
Jitrik, Tununa Mercado, Daniel Link,
Lilia Ferreyra, Renata Schusseim, Luisa
Valenzuela, Fernando Noy y la dirigente
travesti Lohana Berkins, entre otras
decenas de conocidos y semiconocidos
de la cultura, de la contracultura y
barrios aledaños.
Tiene motivos Moreno para estar feliz:
no sólo porque esta noche van
a hablar bien de ella sino porque ha
trabajado en la semana para que aquí
haya gente de diversas capas geológicas
de su vida y acá están.
Y está bien que se reúnan
en el Rojas, un lugar de teatro, de
danzas, de encuentros alternativos y
raros peinados nuevos en la primavera
democrática.
Y acá estamos, algunos de los
raros peinados ya se hacen sobre canas
o sobre henna pero el viejo espíritu
sigue igual y eso se ve en cierta ternura
que convoca Daniel Molina, director
del Area de Letras del Rojas, cuando
dice que esta presentación es
"una conspiración de la
amistad" y el público lo
aplaude y el aplauso –¿serán
las canas?– no es irónico.
En este clima el periodista Julián
Gorodischer –una generación
y media más acá–
se ocupa de la primera presentación
de estos relatos que recorren plazas
por el mundo, se pregunta por qué
una cronista debería referirse
a "altos objetos" y entiende
que este libro declara que "salir
a mirar no requiere una meta justificadora".
Alan Pauls, el otro presentador, arranca
sin medias tintas: en este libro, dice,
está "uno de los relatos
más bellos de la literatura argentina
reciente". Y que ha conseguido
"mirar algo hasta conseguir que
diga algo". Como dato psicológico
de esta autora que ha convocado multitudes
sin dejar de declamar su "pánico
escénico", Pauls agrega
que la narradora "sólo goza
cuando se siente incómoda, fuera
de serie... excepcional".
Así que el personaje de María
Moreno goza, es decir, se incomoda,
dice que "ya van a ver que no es
para tanto" y lee un capítulo
espléndido –Venecia–
para regocijo del pueblo presente. Después
besitos, saludos sinceros y fallutos,
amigas feministas, amigos poetas y vino
en vasitos de plástico. Éxito
total.
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