NÚMERO 37 l Sección Tema Central

El pensamiento vivo de César Bruto

Los textos de Carlos V. Warnes, correspondientes a las originalísimas series que firmaba con el seudónimo e “César Bruto”, y más apropiados para provocar la sonrisa que la risa franca, pueden ser catalogados como materiales de transición entre el humor y la anotación costumbrista (que abunda, a pesar de su fuerte acento paródico), al mismo tiempo que asimilables tanto a las fórmulas de Rico Tipo como a las más sofisticadas de Tía Vicenta.
En las diversas piezas que integran la serie César Bruto (“Versos & Noticias”, “Brutos consejos para gobernantes”, “El pensamiento vivo de César Bruto”, “Los grande inbentos deste mundo”, “El secretario espistolárico”, etc.) Warnes rompe fundamentalmente con ciertas convenciones de escritura (audacia que no deja de sorprender en un medio fuertemente presionado por la idea normalista de la corrección ortográfica y gramatical) y asume por la vía paródica el punto de vista de una suerte de analfabeto al que deslumbran paradojalmente los prestigios de la cultura y la letra impresa.
“Es demasiado importante el analfabetismo -anota Warnes en el prólogo a El pensamiento vivo de César Bruto- y extraordinaria su difusión en todos los países, hasta aquellos más atrasados, para que yo aspire a decir algo nuevo o sea necesario mi elogio para que la gente conozca sus beneficios. Deseo solamente destacar el gesto de los editores al presentar esta obra de César Bruto, que si no es la primera que escribe un analfabeto, reclama por sus méritos un lugar destacado en la biblioteca de todos aquellos que no saben leer ni escribir”. (…)
Y agrega (…) “únicamente se salvan del caos aquellos seres que, como el autor de este libro, logran mantenerse analfabetos durante toda su vida, libres de la pesada lectura de los periódicos, de los libros y de la peligrosa influencia de los diccionarios enciclopédicos, los cuales deben considerarse como el más terrible castigo de cuantos ha sufrido la humanidad”.

Fragmentos de prólogo de: “Humorismo y costumbrismo” (1950-1970), antología. Selección y noticias Jorge B. Rivera. C. E. A. L, 1981.

 

"Recuerdos del carnaval de antaño"
(fragmento)

Con la cosa de que este anio se vino otra vez el carnaval, como vino el anio pasado y el traspasado y el tras-traspasado y todos los anterior desde que se fundó el mundo, lo cual es más bien historia de la antigua según los uno y historia preistórica según los otro, o sea que a la final no hay nadies que pueda decir con seguridá de que forma se hiso el mundo y recién tubo de venir coloN para que digiera que el mundo lo hisieron redondo, lo cual se pude probar a satifasión con solamente agarrar y comprar un coso de esos que le disen maspamundi o globosterraqueo, que vienen a ser unas especie de pelota como de las de jugar al fulbo, pero hechas “de lata” y marcada de punta a punta con rayas derecha, las cual van y se juntan en las punta que dige y forman los dos polos del mundo, o sea el lugar de la reflijeración por el frío que hase día y noche, endemientra que en otros sitio va y se cumula la calor o sea la calefasión del mundo y con eso el que lo inventó tuvo una buena idea, porque así los que viven arriba del mundo van adonde quieren, como ser a refrescarse los verano a maR del platA o a calentarse los invierno al brasiL, es desir los que tienen plata, porque los que no tienen agarran y se joroban en gran forma, hasta el día que venga arriba del mundo una guelga jeneral bien hecha y haiga igualdá entre pobre y los rico, o sea que los rico se vengan pobre y los pobre viceversa, (….)
(…) Los carnaval dehaora no es desirlo, pero son una basura en todo los orden, meno en algún que otro difrás de cosaco que se ponen algunas muchachas que quedan bien con las polleritas cortas, meno las que son gorda como chancha y sequieren haser las ninias y muestran cada pedaso de piernas que dan gana de salir corriendo. Ante a los tiempo de mi viejo y mi vieja, los carnaval eran indo porque uno agarraba y se tiraba tanta e esa agua arriba del cuerpo en los patios de las casa, jugando a un lado los honbre y al otro muger y tirándosen buenos baldasos de agua y bonbasos de goma de los que haora están prohibidos, porque la gente agarra y abusa y alguno enpiesa por tirar agua y acaba agarrándose a balasos o tirandosén piedras lo cual es más bien de salvages que no se dan cuenta que le pueden tirar una piedra a fulanO y pegarle a sutanO arriba de la cabesa, o sea que pagan los justo por los pecador, y que quien mal anda mal acaba, o sea de que el que hase las cosa bien no tiene nada adentro que le remuerda la conciensia.
Yo, mi viejo, mi hermano cartucho, mi vieja y mi tío aquileZ se quedamo con los corso y siempre los recorremo de punta a punta, tanto para dibertirse mirando a los que se dibierten, como para ver si entre empujón, alguno va y pierde alguna cosa y uno la encuentre y despué va y la devuelbe si es fantasía o si es cartera con documentos los cual a uno no le sirven para nada, pero su dueño le puede dar una buena gratificasión.
Endemientra que las autoridaD no le dean un palco para cada cual de las gente que van al corso, los atropeliones y caminatas seguirán viviendo y ocasionando perjuisios a los pueblo.

 

"Esplicasiones de una Señora que sescapa con otro"

Negro:
            te pido por fabor de que no tomés a mal que yo agarre mis prendas de vestir y me vaya del cotorro, ni que pensés de mí con lijeresa, aplicándome tal o cual metáfora dibna de mejor suerte… ¡Te juro que me voy para tu bien, negrO, y que algún día vas a comprender todo el tremendo sacrificio que hago para que triunfés con tu concomitansia de poetA y de conpositor de música, todo lo cual hoy andás bastante flojo y sin poder encontrar un tema para un gran tango que te haga venir popular y honbre de plata!
            No te vayás a pensar de que te dejo porque a tu lado reina una pobresa insuperable, y que si una sigue vibiendo acá a la larga se acostrumbraría a comer el reboque de la paré… ¡queesperansa! Me voy, negrO, para ver si al encontrarte solo, triste y abandonado, sin nada más que la guitarra y el perrito companiero que por mi ausensia no comería, te sentás a escribir un presioso tango, en el cual me tratés de todo, diciéndome que soy una ingrata malbada, una percanta trasionera o lo que a vos te guste, que no me voy a ofender por eso.
            Todavía, si querés más datos para tu composisión, te comunico que al escaparme del bulíN me voy con un cabaliero que conosí el otro día en el sentrO, el cual se me asercó cuando yo estaba mirando una vidriera, y me dijo: “Usté merecería un tapado de bisontE y un coliar de brillantes, sinpática…”, a lo cual yo le contesté: “¿Le parese?...” y como una palabra saca la otra y las 2 laban la cara, a la final quedamos que yo me iría a vibir con él, que me tratará como una reinA, y hasta prometió de comprarme una licuadora para que yo pueda haser jugo en mis horas de ósio… ¿Te das cuenta qué cambio?
            ¡Adiós negrO, no mechés la culpa de nada y pensá que todo lo hago para que triunfés con una cansión en contra mía… ¡Ha, y apurate que te van a desalojar antes del 30!
            Se despide de vos, tu tierna conpaniera quescapás de haser cualquier cosa parayudarte, Camila (haora gladiS”).

 

César Bruto (1905 – 1984), Carlos Warnes de nombre verdadero, fue un notable escritor de humor. Además de ser guionista de Tato Bores, también colaboró con el genial dibujante Oski. Publicó varios libros, de uno de ellos, El Secretario Epistolárico (1955) es este texto.

 


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