Nº 40
Año 15 | 2011
Tema central
¿Por qué un estudio del bombo con platillo porteño? |
Por Salvatore Rossano
Haciendo historia | Por Alicia Martín
La Murga en Bélgica |
Por Gerardo Salinas
La Murga Romana |
Por Sofía Karakachoff y Antonio Merola (Murga Patas Arriba)
El Torito. Danza madre del carnaval |
Por Gabriel García Márquez
La eterna despedida |
Por María Rosa Valle
Editorial |
por Coco Romero
Un “antes” y un “después”
Estimados lectores este marzo encerrará una simbología especial; y habrá “un antes” y “un después”, ya que en 2011, en todo nuestro país vuelve el feriado de carnaval al calendario oficial.
Naturalmente, todo lo realizado hasta ahora requiere de un cierre que dé lugar al comienzo de una nueva etapa, y aunque no se verán los resultados en el corto plazo, es inevitable una reflexión que permita cerrar viejas etapas; encaminarnos con nuevos pasos.
El cuerpo de Don Carnal, así llamado en otros tiempos, fue encerrado durante treinta y cinco años ¿Cómo habrá de encontrarse ese cuerpo luego de su liberación? Allí, y de caras al futuro, reside hoy el gran interrogante.
Varias generaciones escucharon sólo el rumor lejano de esa fiesta que tiene como deidad a quien fuera expulsado del Olimpo por criticar a los dioses. Se plantea un interesante desafío: las acciones llevadas a cabo hasta hoy caducarán también este marzo; la creatividad, el trabajo, la imaginación y la generosidad, deberán darle otro sentido a esta nueva etapa.
Corría 1995 cuando se me ocurrió darle forma a esta publicación “El Corsito”, cuyo lema inicial fue “Momo volvé, nosotros te queremos”. La idea era compartir, con quienes se interesaran por la temática vinculada con la murga y el carnaval, el fruto de una larga tarea de recopilación de archivos.
Asumí que ese era el mejor destino para aquella información, ya que sin su circulación perdería sentido, valor y, por último, la fuerza que se da en las conciencias.
Con el correr de los años, todo lo publicado alcanzó su objetivo que era ampliar la base de acción, los conceptos y el conocimiento sobre el folklore del espacio olvidado, desaparecido y negado.
La propuesta estaba enmarcada en los talleres de murga del CCR Rojas, donde ocupaba la primera parte de los mismos en la divulgación de la historia de nuestros carnavales. Para entonces, ya cobraban vitalidad las murgas surgidas del CCRR. La primera murga fue “Los Quitapenas” (1989-1993). Le siguieron “Los Traficantes de Matracas”, en 1994 y “Los Acalambrados de las patas”, en 1995.
Esta última formación, junto a “Pasión Quemera”, fueron parte del festejo del primer año de vida de nuestra publicación, en febrero de 1996, celebrado en el Parque Rivadavia, con una original puesta en escena, pero auténticamente carnavalera y murguera.
Allí estaba en acción la red que intentábamos armar: “Los Acalambrados”, recién salidos del Rojas, y “Pasión Quemera”, una murga barrial, creada en Parque Patricios por un integrante de “Los Quitapenas” (ambas agrupaciones siguen hoy con plena actividad).
Las presentaciones de Ricardo Santillán Güemes -antropólogo que se unió a este proyecto desde el kilómetro cero- y de Carlos Gerard, mascarero, dieron marco a una interesante performance, en cuyo cierre se repartieron estampitas alusivas al dios Momo, realizadas por el artista Carlos Coviello.
Era febrero, no había carnaval oficial, no había estrellas ni choripán. Era un carnaval a plena luz del día, entre libros (el evento estaba organizado por la comisión de libreros del parque). El sol del mediodía iluminaba las fintas de Momo y, por supuesto, distribuíamos un número especial de “El Corsito”, para que lo disfrutaran todos aquellos entusiastas que nos acompañaban.
Durante ese año se produce un crecimiento notable, salen del taller dos nuevas murgas “Gambeteando el empedrado” y “Embasados en origen”.
La experiencia en el Rojas permitió, a partir 1988 y con el beneplácito de Leopoldo Sosa Pujato, abrir el espacio Taller de murga. Luego vino la tarea personal sobre el concepto de área, que maduró a través de la práctica y que permitió crear autonomía y presencia propia en los carnavales.
Toda esta tarea se reprodujo a través de eventos de todo tipo. Durante más de dos décadas, desde el CCRR se posibilitó mirar de otra manera el fenómeno murga y carnaval, hacia delante, sin perder la memoria y atentos al porvenir.
Pero no sólo los talleres se difundieron a partir de 1996 por toda la ciudad. La publicación, con una tirada importante, comenzó a llegar a numerosos puntos del país, donde los interesados en esta temática fueron los propios encargados de su distribución, en bibliotecas populares, escuelas, etc. Los activistas del carnaval se abrieron paso e ingresaron a la educación formal.
Con el transcurrir de los gobiernos democráticos, la aparición de más de diez murgas formadas por jóvenes y por adultos con apertura a lo nuevo dio nuevas miradas de libertad y de desenfado, a esos espacios creados.
Durante la democracia en gestación, esta apertura -que no siempre fue el lenguaje que se escuchó en los ámbitos conservadores o represores-, llenó de energía y de entusiasmo el espacio metafórico de la murga, del que una nueva generación se apropió.
Con el concepto de taller como bandera de recuperación de la murga, aparecieron los frutos, algunos impensados. Mezclas genuinas e interesantes, donde integrantes de las murgas salientes del CCRR generaron inquietudes e interés dentro de sus propios ámbitos y en fiestas de todo tipo, desde el pequeño corso, al estadio de fútbol; un trabajo social de base, con una renovada relación entre las nuevas formaciones, que construyeron puentes con la vieja guardia del movimiento murguero local.
A esto sumamos las actividades anuales desarrolladas en el CCRR: muestras de fotografías, de artistas plásticos, de artesanos del carnaval, poetas; peñas carnavaleras, fiesta de disfrazados, proyección de películas relacionadas con el tema, exposiciones a cargo de investigadores, de antropólogos, cineastas; debates, crónicas de viajes a carnavales, seminarios, talleres, fiestas carnavaleras dedicadas a las distintas regiones del país, encuentros de reconocimiento y de reflexión, espectáculos, dentro y fuera del CCRR.
Por último, el gran evento que significó el carnaval 2008, en la calle. En el marco de los festejos del 25º Aniversario del Rojas, una puesta en escena se enmarcó en aquel “Corso a contramano”, con la participación de todo el personal técnico y artístico del Rojas. Fue una fiesta muy especial y celebrante.
Como reflexión: se pensó en armar un dispositivo. Salió de lo individual, su concreción fue a través del trabajo colectivo y de la constancia de la gran compañía, sin lo cual nada hubiera sido posible.
En cuanto al marco institucional, el del Rojas. Es un espacio vivo con tanta actividad como posibilidades y, por qué no, con sus conflictos y sus cruces ideológicos, cambios de autoridades y compatibilidades con otras áreas de la cultura.
El tema carnaval no es, ni será, un tema fácil.
Mi trabajo de los dos últimos años estuvo centrado en los cantos “de ida y vuelta”, ese derrotero de los fenómenos culturales, musicales y artísticos que partieron de un lugar y regresaron modificados adonde nada volvería a ser lo mismo.
El folklore carnavalero, y los viajes que ha emprendido la murga, parten de Cádiz.
Hay una influencia cubana, hasta que llega a nuestra Aldea. Aquí se mezcla y toma elementos del folklore de los negros e italianos. Cien años después, ese fenómeno vuelve al Viejo mundo -la murga “de ida y vuelta”-. Se concretó el año pasado con el intercambio que realizamos con jóvenes belgas en el Carnaval 2010, un importante evento en crecimiento en la ciudad de Amberes (ya anteriormente, octubre de 2009, había tenido la oportunidad de conocer el fenómeno de la murga porteña en Roma, donde, desde hace 10 años, la “murga romana” crece sin cesar).
Ya en 1847, Sarmiento visita Roma para encontrarse con el Papa. Conmovido por la “gran fiesta”, escribió sobre ello. Como Presidente de la República instaura (nosotros publicamos sus escritos al respecto), en 1869, el primer corso oficial de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Acaso no hay en esta anécdota algo de los cantos de “ida y vuelta”, que salen de un punto para retornar modificados, y seguir luego sus caminos?
Esta reflexión es la que nos da pie para el proyecto que nos ocupará en el Carnaval 2011-2012. Armaremos un árbol genealógico de los talleres del Rojas, con todas las ramificaciones artísticas y sociales que tuvo nuestra propuesta, constituida como punto de partida de una estrategia cultural.
El proyecto tendrá el formato de video, luego todo el material se volcará en un libro. El trabajo se estructurará sobre la base de entrevistas a los jóvenes y adultos que pasaron por el taller del Rojas, y que trasladaron su creatividad al fenómeno murga y carnaval que hoy vuelve a escena. Además, serán entrevistadas personalidades que dieron su aporte en los primeros años de los talleres.
Como esto recién empieza, tenemos la esperanza de que las próximas gestiones, y las nuevas generaciones, puedan discutir, analizar, agregar y capitalizar esta experiencia, de más de dos décadas de trabajo.
Durante las funciones del Carnaval 2011, pondremos en escena algunas de las tantas propuestas generadas por los que pasaron por los discutidos talleres de murga del Rojas.
Que lo disfruten y… ¡Buen carnaval! |
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