SEXUALIDADES EN DISPUTA
Homosexualidades, literatura y medios de comunicación
en América latina

Por Daniel Balderston y José Quiroga



Prólogo

A partir de la lectura de esas divisorias de aguas para la literatura en castellano que fueron El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, y En breve cárcel, de Sylvia Molloy, Daniel Balderston y José Quiroga analizan una serie de obras que ponen en escena las múltiples formas en que se relacionan la homosexualidad y la política, la ideología y la estética, lo privado y lo público, la cultura y la nación. Ese complejo entramado, que relaciona biografía y obra, afectos y sexualidades, intervenciones públicas y producción de sentido, construye una tradición, muestra relaciones y pone en conflicto las identidades.
Los circuitos que se recorren en esa tradición no son fijos. Son circuitos móviles: entre identidades, entre ciudades, entre lenguas. Las escritoras y los escritores homosexuales latinoamericanos intercambian correspondencia, intervienen en los medios masivos, son traductores y viajeros. Hablar de literatura y homosexualidades es remitirse a una circulación incesante. Es una apuesta al vértigo.

Una investigación sobre la diversidad sexual, la literatura y los medios de comunicación en América latina, como la que presentan Balderston y Quiroga en este libro, se dirige claramente a un lector en busca de nuevos horizontes. ¿Puede soñar con otro tipo de lector un texto que pone en cuestión no sólo la lectura dogmática, la enseñanza tradicional y el canon fosilizado de la literatura latinoamericana, sino también los presupuestos homofóbicos de la sexualidad normalizada?
Es obvio que los que creen que existen verdades eternas (y que esas creencias justifican intolerancias fanáticas) no aceptarán ni otras lecturas del canon (lo que Balderston y Quiroga llaman “la lectura otra”) ni otros cánones. Vale recordar, respecto del odio a la diversidad sexual —a cualquier diversidad cultural—, lo que Moritz Goldstein escribió hace 90 años: “Fácilmente podemos reducir al absurdo las afirmaciones de nuestros detractores y mostrarles a ellos que su hostilidad carece de fundamento. Pero, ¿qué lograríamos probar con esto? Que su odio es real. Una vez desarticulada toda opinión falsa sobre nosotros, aún quedará, irrefutable, la intolerancia”.
Por eso, este libro no es para todos. No les será útil a los que quieren seguir creyendo que cuando se lee la sexualidad interlineal en la obra de José Donoso, de Gabriela Mistral, de Jorge Luis Borges o de Silvina Ocampo se está haciendo proselitismo y no develando las posibilidades más ricas que esas obras ofrecen: entre ellas, la luminosa energía que les da origen y que brilla en sus rincones secretos.

La persistente intolerancia ante la diversidad sexual y cultural —que asume frecuentemente la máscara del silenciamiento y la negación— es un índice claro de que la homosexualidad, lejos de ser una esencia inmutable, es el nombre que, desde hace un siglo y medio, el conservadurismo le da a la experimentación existencial, a la invención social y a la novedad cultural. La lectura a contracorriente que proponen Balderston y Quiroga es también una práctica rebelde: permite encontrar un lugar sin límites en el que el placer es la norma.



Daniel Molina

Página 12 | 5/08/05
Velos y desvelos de novela


Sexualidades en disputa. Homosexualidades, literatura y medios de comunicación en América latina, de Daniel Balderston y José Quiroga, es un título muy largo pero explícito, aunque nos guste más el glamoroso título que aparece en uno de sus capítulos: Abriendo las venas gay de América latina. Se trata de un libro de crítica, con apariencia de muestrario exhaustivo, editado por Libros del Rojas, donde los autores no dejan, como se hace a menudo en trabajos similares, la literatura que tematiza el amor entre mujeres en el pie de página. Casi como una parodia de las cadenas filiatorias que la crítica establece entre Borges y Arlt, Balderston y Quiroga establecen una genealogía a partir de El beso de la mujer araña de Manuel Puig para el deseo de hombre a hombre, y En breve cárcel de Sylvia Molloy para el deseo de mujer a mujer. Más que genealogía, que remite a paternidad y padrinazgos, me gustaría inventar para la relación que establecen los autores entre El beso de la mujer araña y las posteriores El lobo, el bosque y el hombre nuevo de Senel Paz, Tengo miedo, torero de Pedro Lemebel y La más maravillosa música de Osvaldo Bazán –diferentes tramas desplegadas entre política y sexualidad, y otra sexualidad–, la condición de "tiasgo", defendida por Néstor Perlongher para definir la relación entre el cliente fijo y el miché, donde la igualdad establecida por la transacción permite el excedente de la complicidad, la protección y el ademán pedagógico. Pensemos al tío, no como el que paga sino como el que facilita el circuito del deseo sin la máscara del pasaje a la virilidad impuesta por el padre, el que permanece un poco al sesgo de la institución familiar desde el pato Donald hasta Isidoro Cañones. Como sobrina de En breve cárcel, Balderston y Quiroga sitúan El círculo imperfecto de Alicia Plante, algo así como la grafía de una voz, o mejor dicho, un retrato a cuatro voces de mujeres. Ana, Lola, Remi y Miranda no son personajes –aunque también lo son– sino posiciones ante la Otra, no como las de un tablero de ajedrez donde hay un remate –y la incompleta figura del círculo impide que lo haya–, ni a la manera militar donde la tierra a ocupar está fija en el mapa, porque el objeto amoroso se desplaza y adopta diferentes máscaras. Aquí es preciso recordar la provocativa afirmación de Néstor Perlongher, citada en la página 78 y perteneciente a su artículo El fin de la homosexualidad: "La femenina, bien valga aclararlo, continúa en cierto modo su crecimiento y extensión, pero en un sentido al parecer más de corporación de mujeres que de desbarajuste dionisíaco". En el momento en que Perlongher anuncia la disolución de la homosexualidad masculina en la vida social y el declive de la orgía y de las fiestas proponiendo "abandonemos el cuerpo personal. Se trata ahora de salir de sí", parece reivindicar esa orgía y esa fiesta precisamente en el lugar donde ésta brillaría por su ausencia en calidad de "desbarajuste dionisíaco". Lo que Perlongher observa como corporaciones de mujeres parece aludir a la tradición lesbo-literaria que se originó en el París modernista bajo la forma de alianza entre editoras, libreras y escritoras unidas, además de la producción, por el amor. Es evidente que las lesbianas no han logrado el suficiente capital en sus producciones ni para sus producciones como para temer el conflicto entre militancia y mercado como los gays. En charla personal, Néstor Perlongher corrigió su expresión "corporaciones" por la de "yire sedentario". Tanto En breve cárcel como El círculo imperfecto ponen en escena esa circulación de deseo donde los celos invisten de amor a la rival y se descubre la fuerza erótica de la amiga de la amiga. No se trata, en efecto, de un desbarajuste dionisíaco sino de una circulación yámbica. Yambo era la diosa mitológica de vagina riente que, a su vez, hizo reír a Deméter, y entre cuyos labios inferiores asomaba la cara de Dionisios niño.
Existen objeciones a un proyecto como el de Sexualidades en disputa... y son las de la gauche de la gauche de la gauche divine, si algo así funciona también en el universo gay que no es un universal. Muchos críticos y autores se niegan a poner el énfasis en la homosexualidad, pensándola como una parte en un todo y no como algo que marca la obra en sí misma. Pero esa tensión también está explícita en el libro. Balderston y Quiroga explican que existen pocas antologías en América latina en las cuales los autores hayan estado de acuerdo en aparecer como miembros de un circuito gay y que ésta no es necesariamente una cuestión de permanecer en el closet sino una resistencia al mercado de la identidad y sus equívocos.
Las lectoras deseosas pueden rastrear en este libro adorables eslabones carnales del continuum lesbiano como Teresa de la Parra, Lidia Cabrera y Emma Barrandeguy.
Sexualidades en disputa... diferencia críticamente la existencia de un mercado gay-lésbico de las identidades de una comunidad gay y lésbica de lectores capaz de construir a sus autores en la complicidad para perseguir las cinco letras de DESEO.