ES RIGUROSAMENTE CIERTO

Entrevistas a José Luis Mangieri
Por Karina Barrozo y Hernán Casabella

Prólogo

Apenas habíamos oído hablar de José Luis Mangieri cuando lo conocimos. El Rojas le preparaba un homenaje y al poco tiempo surgió el proyecto de un libro sobre su vida. A partir de aquel momento, comenzamos a buscar información, que estaba bastante dispersa, a investigar un poco y para darnos cuenta de que ya sabíamos de este personaje, incluso mucho antes de conocerlo.
Durante algo más de seis meses, estuvimos entrevistando a José Luis Mangieri para rearmar su historia. Fueron reuniones inolvidables que se desarrollaron casi ininterrumpidamente cada semana y de manera insólita (ciertamente tan insólita como su repentina operación de rodilla).
En cierta medida, es una pena no poder editar también los entretelones de esos encuentros, con todos sus detalles y pormenores. Pero lo realmente jugoso de todo el trajinar es haber descubierto dos cosas: la primera es que nuestro amigo Mangieri es: jocoso, autónomo, cobijador, creador, lúcido, irónico, balsámico, lírico, ético, pasional, fiel. Un hombre con gran un sentido del humor, un tipo que da todo lo que tiene. Un personaje de Buenos Aires realmente hermoso, un poeta que sabe leer, un gran organizador, un constructor de redes, un referente de la poesía en la Argentina.
“El macho”, como lo llaman en su familia, también es crítico, bondadoso, trabajador, laburante, infatigable, loco, patriarca, fuerte, puro, curtido, sabio y cachador.

Un editor legendario, un granjero sencillo, padre de cientos de hijos, un danzarín de nocturnos aquelarres amorosos, un hombre de la Revolución.
Es gentil, un editor mítico, un hombre escurridizo, un tipo especializado, un buen vecino, un verdadero actor, un amante de la literatura, un diablo de barrio, un cronista irrespetuoso de la intelectualidad de izquierda, un lector sofisticado, la brújula de la calle Corrientes.
Resistente, anecdótico, amigo, imbatible, clandestino, quemero, galán, seductor, sarcástico, bolichero, noble, candoroso, lugareño, insistidor.
Buena gente, un contador de historias, un amigo de la vida, un tipo descomunal, un héroe, íntegro, dispuesto, afectuoso, joven, abierto, alegre, Chispeante, entrañable, independiente, “anarco”, audaz, protector, porteño, fatal, entrañable, parco, generoso.
El que te hace llamadas a larga distancia, el que te pregunta por tu vieja, el que te pone un bife en la parrilla. Su piel transparenta el rojo de la sangre. El último inmortal, ese es José Luis Mangieri.

La segunda, es que recién lo estamos conociendo.
Ojalá este libro sirva para eso.

Karina Barrozo y Hernán Casabella


PRENSA

Clarín
| 3/01/05
JOSE LUIS MANGIERI, MITICO EDITOR DE POETAS

"Los libreros dicen que la poesía no se vende, pero ésa es una leyenda"
A los 80, el creador de "La Rosa Blindada" aún dirige "Libros de Tierra Firme". "Es rigurosamente cierto", un libro recién publicado, cuenta la historia de su vida.

Por Carlos Maslatón

La poesía es un árbol sin hojas que da sombra", intuyó alguna vez el poeta Juan Gelman. Afortunadamente, en la casa del célebre editor José Luis Mangieri hay mucha poesía, y también, una galería con una parra que ofrece resguardo ante el implacable sol de verano. De la protección que dan los versos puede hablar con conocimiento Mangieri, que a pocos días de haber cumplido ochenta años continúa inventando caminos para que el encuentro entre la palabra y el lector aún sea posible. Por eso, para celebrar una vida dedicada a los libros, el Centro Cultural Ricardo Rojas acaba de publicar Es rigurosamente cierto, un volumen en el que Karina Barrozo y Hernán Casabella despliegan sus conversaciones con Mangieri y logran armar un minucioso mapa de su existencia. Además, poetas, narradores, pintores, editores y amigos aportan semblanzas de este hombre que junto a Carlos Brocato fundó la mítica editorial La Rosa Blindada. "Todo lo que hice, lo hice con pasión: la pasión compensa la falta de tiempo, la carencia de dinero", confiesa y revela su secreto.

Tras su paso por Eudeba, Mangieri creó en 1962 la editorial Ediciones Horizonte, que luego tomó el nombre definitivo de La Rosa Blindada, en homenaje al libro de Raúl González Tuñón. "En los 60, que fue una década dorada —recuerda—, hicimos con Brocato la revista La Rosa Blindada, una publicación cultural muy politizada: sacamos sólo nueve números de los que todavía hoy se sigue hablando. Al principio salíamos trimestralmente; después, cuando pudimos".

La revista, que contó con firmas como Javier Villafañe, Roberto Cossa, Octavio Getino y Estela Canto, ganó la calle en octubre de 1964 y fue clausurada por el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía en setiembre de 1966. La editorial también editó discos con las voces de Pablo Neruda, Julio Cortázar y Nicolás Guillén y abrió el local Gotán por el que pasaron Astor Piazzolla, Tata Cedrón, Roberto Cossa y Federico Luppi.

Poeta, además de editor, Mangieri combinó la vocación por las letras y el compromiso político: "Yo era un militante y tenía la pasión de la revolución como la mayoría de los de mi generación —explica—. Queríamos cambiar el país y lo veíamos factible, porque estábamos influidos por la Revolución Cubana y Vietnam: la época nos empujaba a intentar el cambio". Desde su editorial, Mangieri publicó poesía, ficción, teatro, ensayo y textos políticos, con autores como Antonio Gramsci, Raúl González Tuñón, Vo Nguyen Giap, Bertolt Bretch, Ho Chi Minh, Andrés Rivera y Ernesto Guevara, entre muchos otros.

Durante la última dictadura militar el editor decidió temerariamente no exiliarse: "No me sentí con derecho a irme porque muchos me dijeron que se volcaron a la lucha armada por mis libros y por la revista. Nunca tuve por propósito inducir al foquismo, pero algunos lo interpretaron así. Ojo: no quiero que se piense que me estoy haciendo el santo inocente. Mi intención fue dar cuenta de hechos y textos que nadie editaba. De todas maneras, siento un respeto enorme por los compañeros muertos".
A comienzos de los años 80, Mangieri volvió al ruedo con la editorial Libros de Tierra Firme, y desde la colección Todos bailan difundió a grandes poetas: Diana Bellessi, Juan Gelman, Juana Bignozzi, Joaquín Giannuzzi, Alicia Genovese y Alberto Szpunberg, por mencionar sólo algunos de los nombres que integran un catálogo que supera los 350 títulos.

"La gente y los libreros dicen que la poesía no se vende, pero esa es una gran leyenda —afirma—. En un contexto de globalización y con una Argentina en una situación socioeconómica difícil, siguen apareciendo cantidad de editoriales de poesía y se editan revistas del género no sólo en Buenos Aires, sino en todo el país".
Entre sus muchos logros, Mangieri ha conquistado algo con lo que otros editores ni siquiera se atreven a soñar: ser querido por los autores que publica. "Nunca me quedé con la plata de nadie; en general las ediciones han sido posibles por créditos del Fondo Nacional de las Artes o la Fundación Antorchas, y a veces las hago yo y no cobro. Con muchos de los escritores establezco amistades que están al margen de la literatura". Hay un ejemplo paradigmático: para publicar Interrupciones I y II, de Gelman, Mangieri sacó un préstamo poniendo como garantía la escritura de su casa.

—¿Le queda, como editor, algún sueño inconcluso?
—Me hubiera gustado mucho editar a mi amigo Ricardo Piglia. Un tipo al que quiero mucho y un escritor muy valioso.

Combativo y convencido de que "la poesía te hace mejor persona", Mangieri continúa dirigiendo Libros de Tierra Firme y no le concede el más mínimo espacio a la desesperanza: "Si no creyésemos en la posibilidad de un mundo más fraternal que el que tenemos hoy, ya estaríamos muertos. La solidaridad es un hilo de oro entre los seres humanos y todavía existe: el día que se acabe, ahí sí que nos derrotaron".