EL PERIODISMO URGENTE
Martín Latorraca, Hugo Montero, Josefina Licitra, Sebastián Lacunza, Adriana Amado Suárez


Introducción

Alguien podría preguntar para qué sirve un libro sobre periodismo. y en principio, de alguna manera, esto nos permitiría responder para qué sirve el periodismo hoy, en nuestras sociedades, en las condiciones en que se ejerce y con las potestades que se le asignan. Porque ésta no es sólo una inquietud permanente de quienes ejercemos la profesión, la aprendemos a diario y la tratamos de transmitir a alumnos que renuevan año a año el compromiso con una tarea tan necesaria para las sociedades democráticas. Asumimos, sobre todo, que los medios y la prensa no pueden ser cuestión de especialistas, que discuten sus problemas en cenáculos exclusivos, porque todos los ciudadanos de alguna u otra manera forman parte de lo que pasa en los medios.

Por empezar, casi todos estamos necesariamente mediatizados, en la medida en que muchas de nuestras prácticas cotidianas se modifican por el sólo hecho de que existen los medios. El pronóstico del tiempo, los entretenimientos, las propuestas electorales, los resultados deportivos, los consumos culturales, provienen en gran medida de la maquinaria mediática. Hasta los horarios domésticos se programan en función de esa gran organizadora que es la televisión. Esta ubicación central de los medios en la vida diaria ha llevado a que los núcleos de poder político, intelectual, económico religioso los usaran como puente necesario para llegar a la ciudadanía, buscando en la prensa y la publicidad una forma posible de vincularse con los otros.

Pero no es esto lo único que pone a los medios y al periodismo en una clara posición de privilegio frente a los otros actores sociales: ocurre también que al ser fiscales principales de las otras instituciones, quedan casi siempre fuera del juicio social. y los ciudadanos, expuestos permanentemente a los medios, suelen conocer poco de lo que ocurre adentro de ellos. A pesar de que las audiencias son la diana a la que se dirigen incesantemente los mensajes mediáticos, éstas no suelen ser tratadas como algo mejor que un receptáculo al que se le propone, apenas, lo que hay. y casi nunca se permite que, además de mantenerse entretenido, el público entienda qué pasa y pueda elaborar conclusiones propias sobre el mundo en que vive.

Quizás porque Superman era reportero, muchos se vieron tentados a creer que ser periodista era ser todopoderoso. Y, probablemente para mantener vivo el mito, se buscó disimular con fatuos estrellatos la humanidad de una profesión muy expuesta a las presiones ya las miserias humanas. En nuestro país el periodismo está entre las instituciones más confiables, pero esto, más que tratarse de un logro, impone un deber ser muy alto para simples mortales, que ejercen la profesión en condiciones que no son mejores que las de la mayor parte de los trabajadores de la Argentina. Al desmitificar algunas ideas del periodismo, buscamos difundir aspectos de la profesión poco conocidos, ayudar a entender entre todos qué se puede esperar de la prensa y construir, desde el mutuo conocimiento, el espacio cívico que le corresponde a la prensa en nuestras sociedades.

Las urgencias a las que se enfrenta el periodismo nos obliga a llamar la atención sobre sus necesidades. Se precisan empresarios de medios que entiendan que la calidad de trabajo genera una prensa mejor. Se requieren audiencias atentas, comprometidas en un rol activo que las corra del lugar de simples depósitos de distracciones. Sería esperable también, periodistas que amen el servicio que prestan por sobre los honores que les depare. Se necesita, además, que los poderes políticos asuman el deber de informar con el mismo énfasis con que exigen ejercer el derecho de expresarse libremente. Un grupo de periodistas aceptó el desafío de analizar la profesión desde su lugar de jóvenes profesionales formados académicamente, con un lugar en medios destacados, tanto locales como internacionales.

Las condiciones en las que trabaja un periodista en la Argentina del siglo XXI, el ejercicio pleno del periodismo de investigación, el lugar en nuestros medios de las noticias del mundo y el marco ético que deberíamos estar construyendo, conforman este repaso hacia adentro y hacia fuera de la profesión. Esperamos que las miradas frescas, sin otro compromiso que la honestidad para describir con sencillez lo que rodea a diario su tarea, sean ilustrativas y ayuden a despertar el interés del lector no especializado en lo que pasa en los medios. Hace unos años Umberto Eco nos advertía que la forma eficaz de contrarrestar los efectos nocivos de los medios no era controlar las emisiones, sino que consistía en formar espectadores más atentos, en condiciones de discutir y objetar los mensajes que reciben. Observaba el semiólogo italiano que la batalla por la supervivencia del hombre en la Era de la Comunicación no se gana en el lugar de donde parte el mensaje, sino en el lugar donde llega. Esperamos que estos textos sean una pequeña contribución para animar a lectores y espectadores a participar activamente en esta "guerrilla semiológica".

Adriana Amado Suárez