LO QUE SOBRA Y LO QUE FALTA

Introducción

Se sabe: la distancia que media entre los momentos iniciales de una convocatoria y su definitiva concreción puede ser sutil o abrupta, siempre cambiante y enriquecedora en su transformación. Mucho más si tomamos un "objeto" de múltiples aristas y ubicuas definiciones –como la literatura argentina–, e intentamos circunscribirlo a un marco temporal: las últimas dos décadas, ésas que coinciden con los veinte años de existencia del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas y también con veinte años de democracia, conmemorados en diciembre de 2003. Con esas coordenadas, este libro se fue delineando a manera de provechosa discusión en cuyo entramado de voces puede leerse un esbozo de cartografía literaria contemporánea, con los riesgos y las decisiones que esto conlleva.

Esto es así desde que nos propusimos circunscribir la discusión a aquello que ha sobreabundado (y que, por ello, se ha presentado como alguna suerte de exceso) ya aquello que ha estado ausente (y, en consecuencia, se ha vivido como un déficit), lo que implicó una invitación a la polémica y a la discusión, más allá de los siempre productivos balances o de los recorridos generales. Cada uno de los que aceptaron el convite (críticos, dramaturgos, poetas, ensayistas, narradores y también el público que nos acompañó) asumió el compromiso de pensar desde una subjetividad ligada a la propia experiencia personal y profesional, es decir, aquella que hace tanto a la "cocina" de la literatura como a la vivencia de una lectura que, no por íntima en primer término, deja de ser colectiva o, al menos, compartible. Así, al poner en escena la primera persona, cada intervención tuvo la posibilidad de abrir discusiones, panoramas, preguntas, dudas... En suma, interrogar certezas, cuya misma asertividad debería despertar, al menos, sospecha.

Varios problemas se presentaron en este acercamiento. En primer término porque dar cuenta de "lo que sobra y lo que falta en los últimos veinte años de literatura argentina" implica pensar previamente cómo puede definirse no sólo lo que dicha literatura es y ha sido, sino también lo que debería ser. Más allá de cuestiones de mercado y de incidencia editorial o de circulación mediática, las intervenciones aluden ala especificidad misma de la literatura argentina ya ciertas inquietudes que permean el ambiente de una época y que persisten más allá de élla. En este recorrido, varias veces nos encontramos con preguntas acerca de la posibilidad de periodización de la literatura argentina, a partir de continuidades y rupturas, tanto como de cuestiones históricas, sociales y culturales que pueden haber incidido en su conformación. Pregunta recurrente, la cuestión de la terminología y del género -¿qué puede ser llamado literatura y porqué?- implica, por supuesto, un universo mucho mayor que altera la propia práctica en la exigencia de la autorreflexión. Por eso esta convocatoria, en una plurivocidad intencionadamente incómoda, incluía la posibilidad de pensar el lenguaje literario en un escenario ampliado, en el intento también de poner en escena las tensiones que radican en toda apropiación estética.

De este modo y tal como se fue delineando en cada colaboración y cada encuentro, lo que sobra o lo que falta no son sólo temas o géneros posibles (el exilio, la memoria, la relectura individualista, el testimonio, el olvido), sino también clasificaciones (novela histórica, literatura femenina, novelas de la dictadura, poesía joven, literatura experimental), filiaciones estéticas, barroquismos literarios e incluso intervenciones críticas que intentan fijar un canon o deshacer otro. Así, lo que falta también está ligado a sensaciones, estados de ánimo e incluso ambientes predominantes en los textos mismos: suele faltar sentido del humor, autocrítica, perseverancia, brevedad, .lectura, como suele sobrar certeza en la propia voz narrativa en tanto contrapartida de la pérdida de la certeza en cierta función de la literatura.
No abundamos más sobre estas cuestiones ya que no es el objeto de estas notas repetir o anticipar lo que de manera mucho más acertada puede leerse en los textos que siguen. Ahora bien, no podemos obviar el hecho de que la incomodidad de la pregunta por el exceso y por la falta subsume e implica, por supuesto, a este libro. Atentos a la ineludible subjetividad que reclamamos pero intentando también una mirada crítica -que muchos ven como faltante en la literatura argentina reciente-, nos resistimos sin embargo a apresurar un juicio que puede ser inconstante o prematuro. Si como señala Marcos Mayer "lo que viene sucediendo desde hace tiempo es el desplazamiento de la literatura aun lugar marginal dentro de lo que se llama cultura general", creemos que ese desplazamiento debe dar lugar a los inevitables y bienvenidos intersticios, donde ya no se trata de aceptar un "destino de margen" sino, por el contrario, de constituirse desde allí para alcanzar un lugar central, lo que sólo puede hacerse desde el trabajo y la reflexión crítica. Por eso, cada uno de los textos siguientes da cuenta del desafio intelectual que implica definir lo que sobra y lo que falta en la literatura argentina de los últimos veinte años y convoca a la reflexión y al diálogo para descubrir la complejidad de un prisma que apenas alcanzamos a esbozar.

Valeria Añón


PRENSA

Revista La Nación | 26/06/05
Ensayos / Libros

Durante 2004, el Centro Cultural Ricardo Rojas propició mesas redondas para discutir los últimos veinte años de la literatura argentina. Este libro, editado por los Libros del Rojas, lleva por título Lo que sobra y lo que falta en los últimos veinte años de la literatura argentina, y reúne aquellas exposiciones que hicieron, entre otros, Christian Ferrer, Sergio Olguín, Aníbal Jarowski, Martín Kohan, Sylvia Saítta y Marcos Mayer. Por aquí desfilan reflexiones acerca de publicaciones tales como Babel o V de Vian, y el pensamiento insolente y muy refrescante de algunas de las mejores cabezas, en saludable desacuerdo, del ámbito literario nativo. La otra novedad, de la misma editorial, llega con un planteo que gira en torno de la pregunta qué leemos cuando leemos, una traducción dentro del marco de la colección Herramientas que propone reunir tres o cuatro voces diferentes de un mismo ámbito profesional. Problemas de la traducción contiene ensayos acerca de los inconvenientes más comunes que se presentan a los traductores (¿hacer una versión libre, traducir servilmente, sacrificar la forma por el contenido?), escritos por cuatro porfesionales del métier.