JORNADAS SOBRE LA TRADUCCIÓN LITERARIA Y FILOSÓFICA

Nota del Editor

Con el objetivo de trazar un posible mapa de situación que tuviera por protagonistas fundamentales a los representantes de la generación intermedio, desde la segunda mitad de 2002 hasta el presente, el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas se ocupó sistemáticamente de revisar algunos aspectos que hacen al estado de la cultura en la Argentina. Lo ha hecho a través de diversos ciclos de mesas redondas, algunas de las cuales fueron posteriormente publicadas por Libros del Rojas, para dejar testimonio de lo debatido y alcanzar a otras personas interesadas en las cuestiones discutidas que no siempre pudieron hacerse presentes en las instalaciones del centro cultural.
Así, en 2002 tuvieron lugar las jornadas multidisciplinarias abocadas al examen actual de la idea de vanguardia en la Argentina; en 2003, la discusión sobre las distintas maneras de contar la historia; en 2004, el ciclo dedicado a analizar la literatura argentina de los últimos veinte años y las mesas convocadas alrededor de la edición de libros en el país. En esa serie deben inscribirse las “Jornadas sobre la traducción literaria y filosófica”, que tuvieron lugar los días 12, 13, 14 y 15 de julio de 2005 en la sala Sosa Pujato del Rojas. En ellas, un destacado grupo de traductores argentinos y extranjeros, así como dos editores locales especialmente invitados para la ocasión, discutieron desde distintas perspectivas los problemas vinculados con esa práctica.
El ciclo, coordinado por Patricia Willson, se estructuró a partir de cuatro mesas, cada una de las cuales contó con un moderador y cuatro participantes. Juntos, todos ellos trataron públicamente diferentes cuestiones, ineludibles a la hora de pensar las relaciones entre la literatura, los sistemas teóricos, el oficio del traductor y la relación de éste con los editores y las editoriales. Concluidas las mesas, tuvo lugar la intervención del numeroso público presente, que en más de una oportunidad obligó a que el debate se extendiera por varias horas.
Lo expresado por los participantes y por el público —al que se identificó con nombre y apellido cada vez que esto fue posible— se registró y, luego de su desgrabación, fue corregido por los interesados para su edición en este volumen. El resultado supera con creces las expectativas previas y se constituye en un buen punto de partida para proseguir una discusión llena de alternativas y, en muchos sentidos, vital para la cultura argentina.