LA CRISIS DEL ESTADO
y los actores politicos y socioeconómicos
en la Argentina (1989-2001)

Por Ricardo Sidicaro

Introducción

La estabilidad democrática, el crecimiento económico y el bienestar social de la población fueron alcanzados en los países que lograron esas metas siguiendo vías distintas. Los factores y actores que intervinieron en cada una de esas experiencias nacionales presentaron rasgos en común y aspectos específicos que otorgaron a sus acciones y creaciones la característica de no ser fácilmente reproducibles en otras sociedades. La propuesta de modelos a imitar se convirtió, sin embargo, en un argumento recurrente en aquellos países o regiones que buscaban evolucionar en la misma dirección que los más modernos o desarrollados. Así, las comparaciones ingenuas se mezclaron con las confusiones y propagandas interesadas y se impulsaron muchos experimentos de cambios sociales, luego malogrados. A la hora de los balances, se hicieron, seguramente, más aceptables las preguntas sobre las propias particularidades históricas, los componentes estructurales, los funcionamientos de las instituciones estatales, las trayectorias de los actores políticos y socioeconómicos predominantes y las relaciones de poder entre ellos, el lugar del país en el concierto mundial, y acerca de muchos otros temas imprescindibles para un abordaje explicativo sistemático, ignorados en los momentos de debate y de lucha política e ideológica. La metáfora ferroviaria que supone la existencia del “tren de la historia” y el riesgo de ó perderlo por dudar y discutir en lugar de “tomar decisiones urgentes” suele ser un componente clásico de las aludidas situaciones.
En el caso argentino, en los últimos doce años los gobiernos llevaron adelante una serie de reformas políticas, económicas y sociales de carácter neoliberal cuyo objetivo explícito era transformar totalmente el modo de funcionamiento de la economía interna y lograr una mayor inserción en los procesos de globalización. Ahora la metáfora era de orden planetario: “la Argentina se arriesgaba a quedar afuera del mundo”. Sin duda, la perspectiva que dará el paso de los años ofrecerá nuevos elementos y permitirá depurar apreciaciones. Sin embargo, no es necesaria esa prudencial distancia temporal para analizar las condiciones en que se desarrollaron las mencionadas experiencias de cambio social y político y sus consecuencias inmediatas. Obviamente, la búsqueda de nuevos sentidos y significados estará siempre abierta e investigaciones futuras harán mejor lo que hoy nos proponemos, ya que contarán con más informaciones empíricas y dispondrán de más contribuciones para confrontar hipótesis e interpretaciones.
Las preguntas que organizan nuestra indagación ponen en relación tres conjuntos de esferas de conocimientos:
1) El debilitamiento o crisis de las capacidades estatales.
2) Las características de los actores políticos y socioeconómicos predominantes durante el período estudiado.
3) Las relaciones de poder que llevaron a la adopción y mantenimiento de las políticas neoliberales.
Al situar en el centro de nuestro estudio la combinación entre las condiciones estatales y las acciones de los actores políticos y socioeconómicos predominantes dejamos fuera del recorte analítico un amplio conjunto de temas cuya importancia no ignoramos. Algunas de las cuestiones no incluidas, sin embargo, entrarán en esta indagación en la medida que sus efectos sean relevantes para la mejor inteligibilidad de las relaciones a las que acordamos prioridad.