COMO SE CUENTA LA HISTORIA
Ciclo de mesas redondas
Nota del editor

El discurso histórico refiere hechos, pero también una forma que contribuye a presentarlos o a esconderlos, a subrayarlos o a mitigarlos, determinando –retórica mediante– modos de interpretación de lo que pasó, que en más de una oportunidad condicionan el presente y comprometen el futuro. Tal fue el texto que, a modo de disparador sirvió para que, a lo largo de varios meses de 2003, un grupo de historiadores, sociólogos, especialistas en historia cultural y filosofía de la historia, se reuniera en distintas mesas redondas para discutir "Cómo se cuenta la historia", según fue bautizado el ciclo.

Los participantes –María Caldelari, Klaus Gallo, Leandro De Sagastizábal, Ricardo Sidicaro, Edurado Zimrnerman, Elena Piñeiro, Félix luna, María Ester Rapalo, Daniel Brauer, Andrés Reggiani, Silvia Delfino, OscarTerán, Guillermo Gasió y Horacio Tarcus, según el orden en que participaron– fueron convocados en función de su representatividad respecto de las distintas corrientes de pensamiento vigentes e, igualmente, por el valor de su desempeño profesional. La moderación de las mesas estuvo a cargo de Esteban Carestia.
En sus exposiciones, los protagonistas procuraron detallar los mecanismos que median entre los hechos y las formas de referirlos. Así, han discutido sobre muy diversos temas que hacen al problema: hasta qué punto las nociones de verdad y de sentido fueron cuestionadas por la lingüística y las ciencias sociales, afianzadas como disciplinas que permiten el estudio académico de la historia; cómo los usos políticos de las distintas interpretaciones del pasado determinaron el accionar de ciertos grupos de poder; cómo la historia es referida tanto a través de los individuos como desde los sistemas, en discursos que no podrían sustentarse independientemente, y -sobre todo- qué problemas enfrentan hoy quienes se dedican a la inagotable tarea de reconstruir e interpretar los hechos del pasado. Asimismo, no han estado ausentes de los debates la problemática ligada a la difusión del conocimiento, ni la apremiante necesidad de los lectores por acceder a narraciones digeribles, o el cuestionamiento de las novelas históricas por lo que hace al delgado límite entre la ficción y la manipulación deliberada.

Los textos reproducidos a continuación siguen el orden cronológico en que se desarrollaron los encuentros. La publicación se completa con un apéndice en el que Liliana Barela, Luis Alberto Borrero, Silvia Finocchio, Norberto Galasso y León Rozitchner –quienes fueron convocados con posterioridad–, ofrecen su mirada sobre las mismas cuestiones, cubriendo así otros aspectos no considerados anteriormente.