CIUDADES DE PAPEL
(Cómo la consruyen los narradores)
Claudio Zeiger, Ana Kazumi Stahl,
Marcelo Birmajer
y Carlos Gamerro.
Coordinación y prólogo: Jorge Fondebrider


Introducción

En el capítulo "La ciudad", de su libro Especies de espacios, el escritor francés Georges Perec comienza diciendo:

No hay que tratar de encontrar demasiado rápido una definición de la ciudad; son demasiadas cosas, uno tiene todas la posibilidades de equivocarse.
En primer lugar, hacer el inventario de lo que se ve. Poner en la lista aquello de lo que estamos seguros. Establecer distinciones elementales: por ejemplo, entre lo que es la ciudad y 10 que no es la ciudad.
Interesarse en lo que separa la ciudad de lo que no es la ciudad. Mirar lo que ocurre cuando la ciudad se detiene. Por ejemplo [...], un método absolutamente infalible para saber si uno está en París o en los suburbios de París consiste en mirar el número de los autobuses: si tienen dos cifras, estamos en París; si tienen tres cifras, estamos fuera de París.

Impreciso y con muy poca imaginación, un diccionario dice que la ciudad es una "población, comúnmente grande, que en la antigüedad gozaba de mayor importancia que las villas". Otro diccionario más completo nos aclara que ciudad es "un centro poblado muy grande, relativamente permanente y muy organizado, cuyos habitantes se dedican a diferentes labores" .El artículo continúa señalándo la "falta de autosuficiencia de la ciudad en la producción de comida" –por lo que podemos imaginar su dependencia del campo–, y luego aclara que "las actividades que satisfacen las necesidades de los habitantes de las ciudades son la manufactura y el comercio", a lo que habría que agregar la producción de servicios. Por último, el artículo señala que, respecto de los pueblos y del campo, "las ventajas de las ciudades radican en las posibilidades culturales, que ofrecen".
Queriendo saber más, un diccionario enciclopédico nos permite enterarnos de que "la fundación de las ciudades se debió en gran parte a los accidentes geográficos: el mar y los ríos sobre todo atrajeron al hombre, brindándole las ventajas del comercio y el tráfico. Muchas de las ciudades tuvieron también su origen en los castillos y monasterios, alrededor de los cuales fueron agrupándose las familias, no sólo en busca de protección, sino también movidas por el lucro que podían tener, abasteciendo a aquellos centros de los víveres y objetos que necesitaban". Sin embargo, después se aclara que "la ciudad moderna difiere totalmente, por su concepto, de la antigua: en un principio, al fundar una ciudad, se tenían en cuenta las razones de orden militar; hoy predominan las razones económicas y sociales".
Digamos acá que todas estas informaciones no son suficientes para que definamos qué es una ciudad. Tampoco para su descripción, porque los datos subjetivos, surgidos de las impresiones particulares que a cada narrador le deja el tránsito o la vida en una ciudad, se convierten en fundamentales a la hora de plantarlos en un relato.
Volvemos entonces a Perec, que reemplaza las definiciones rápidas y abstractas por enumeraciones y preguntas:
Una ciudad: piedra, hormigón, asfalto. Desconocidos, monumentos, instituciones.
Megalópolis. Ciudades tentaculares. Arterias. Multitudes. ¿Hormigueros?
¿Qué es el corazón de una ciudad? ¿El alma de una ciudad? ¿Por qué se dice que una ciudad es bella o que es fea? ¿Qué es lo que es bello y qué es lo que es feo en una ciudad? I; ¿Cómo se conoce una ciudad? ¿Cómo conocemos nuestra propia ciudad?
Con la idea de intentar contestar algunas de estas preguntas –así como de plantear otras tantas, sumando nuevas perspectivas a la cuestión de la descripción de una ciudad en la narrativa–, Claudio Zeiger, Anna Kazumi-Stahl, Marcelo Birmajer y Carlos Gamerro ofrecen sus respectivas versiones de ciudades propias y ajenas tal como aparecen en sus textos y en los de otros narradores que, como ellos,(también debieron enfrentarse al problema de construir la versión real o fantástica, pretendidamente objetiva o teñida de subjetividad de sus propias' ciudades de papel.

Jorge Fondebrider