EL CINE QUE NOS PERTENECE
Mariana De Tomaso (comp.)

Introducción

En el principio era el mudo. El nudo tejedor. El nudo que se hace cuando se rompe un hilo de la trama que viene de la urdimbr. La urdimbre son los hilos que vienen todos paralelos y que suben y bajan según suben y bajan los peines en los que están enhebrados. El telar se detiene y se hace nudo. Cuando el pago depende de la cantidad de pasadas de las lanzaderas, hay que hacerlo velozmente porque mientras el telar está detenido, no corre el reloj que registra la cantidad de pasadas (time is Money). Pero es un riesgo. El nudo debe ser seguro, para que no se desate ni se afloje en la trama.

José L.


Después, la oscuridad. El cine inventó la oscuridad. Con el auge de copias nuevas y DVD, la producción cinematográfica está a punto de reestrenarse cada siglo, exactamente igual a sí misma. Pero el sentido secreto que funda la noción de público, lo que s retiene de una película, las circunstancias en que se aloja y su devenir en el tiempo son inciertos y variables. Fue ahí, a tientas, donde se pactó indagar.

Por último, el gusto. El gusto de escuchar historias y de recogerlas para que no se pierdan. El gusto de compartirlas, y el gusto de conjeturar a partir de ellas los modos de ver, y los sentidos que da el uso.

Los talleres “El cine que nos pertenece”, del Programa para Adultos Mayores de 50 años, del Centro Cultural Rojas (SEUBE/UBA), surgieron de la idea de rastrear historias del cine a partir de la recepción. La propuesta se centró en la recolección de relatos acerca de la presencia del cine en una vida, en un grupo de personas que comparten un tiempo vivido. Predominó la reconstrucción a primera vista o, mejor dicho, lo que perdura de ella. Se reunieron fragmentos que no pretenda se la parte por el todo, sino cada parte, junto con muchas otras partes, y entre muchos otros modos posibles de combinarse o permanecer aisladas. Apenas vestigios, que se anudan, contradicen o derivan en otras hebras.

Mariana De Tomaso